Opinión

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Los esteorotipos generaciones del "Brexit" 
Javier Ramírez Bullón
13 de julio de 2016

 

Tras el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea (UE), la encuestadora YouGov evidenció una brecha generacional que parece explicar el resultado[1]. El estudio indicó que un 75% de los jóvenes de 18 a 24 años votó por permanecer en la UE, mientras que sólo el 39% de los mayores de 65 años decidió lo mismo[2]. Estos datos inspiraron diversos artículos que resaltaban el descontento e impotencia de los “millennials”[3] ante la victoria del “Brexit”[4]. Luego, la noticia fue ampliada por medios y analistas, utilizando las opiniones de activistas proeuropeos e internautas como fuentes de información[5].

Como consecuencia, se extendió un estereotipo que retrata a los euroescépticos como ancianos, aislacionistas y xenófobos, imagen contrapuesta al de jóvenes plurales y optimistas de la integración europea. A pesar de las exageraciones, ciertamente existen tendencias demográficas relacionadas a la crisis de legitimidad de la UE. Por ello, es pertinente discutir la importancia y características del factor generacional en la victoria del Brexit.

La dicotomía cosmopolita - parroquial

La diferencia del voto británico entre jóvenes y adultos mayores ha sido presentada por algunos académicos como una polarización ideológica incentivada por condiciones emocionales. McNamara (2016) afirma que la división generacional correspondería al choque de dos pensamientos colectivos históricamente enraizados y con dinámicas culturales propias: uno cosmopolita y otro parroquial[6]. El primero estaría asociado a los jóvenes pues la pertenencia a una comunidad global requiere de confianza social y esperanza en un futuro más allá del estado nación. En contraste, la visión parroquial de los mayores estaría fundada en los miedos sobre el futuro y desconfianza frente a las transformaciones sociales.

Siguiendo esta dicotomía, otros análisis ubican a los miedos ante la inmigración, la globalización y el liberalismo social como catalizadores del voto euroescéptico[7]. Dicha óptica, es usualmente manifestada por los críticos del Brexit, algunos de los cuales desconfían del referéndum como instrumento democrático. Por ejemplo, se tiende a enmarcar los resultados electorales como un “ejemplo de falla democrática”[8] o “una licencia para difundir el odio”[9].  Por tanto, la brecha generacional es retratada como una fractura social fomentada por la pérdida de valores liberales y desequilibrios emocionales.

Si bien es cierto que la campaña del Brexit apeló a los temores de la inmigración y la pérdida de soberanía[10], la estrategia mediática por la permanencia también usó una campaña negativa, centrándose en demostrar la salida del Reino Unido como un desastre económico[11].  Esta similitud, en la estrategia comunicacional, muestra que ambas élites británicas usaron discursos emocionales y no pueden distinguirse como actores objetivos. Por otro lado, también es posible que la campaña euroescéptica tuviera facilidades para conectarse con el público, ya que la mayoría de británicos muestra niveles altos de desinformación sobre temas migratorios[12].

El peso de la división generacional

Basado en correlaciones estadísticas, Burn-Murdoch (2016) del Financial Times halla que los cinco mejores factores explicativos del voto son los siguientes: educación, clase social, edad, el voto del año 2015, y la región de origen[13]. Tales datos sugieren que la edad divide al electorado; sin embargo, tiene menor significancia frente a variables como el grado educativo y tipo de trabajo[14]. En comparación a estos factores, relacionados con la situación socioeconómica[15], la brecha generacional aparece como factor interviniente, pero solo débilmente.

Otros análisis destacan que la diferencia principal entre generaciones consiste en la participación política. Según algunas estimaciones, solo el 36% de los jóvenes de 18 a 24 se presentó a las urnas, en comparación al 83% de los mayores de 65[16]. Aunque esta cifra podría entrever que la ausencia de los jóvenes fue determinante en el resultado[17], incluso si todos hubieran votado en contra del Brexit los resultados no habrían cambiado[18]. Una reciente tesis doctoral podría explicar esta divergencia, pues identifica a los “millennials” británicos como distanciados de la política, debido a la falta de confianza en su propio conocimiento de la política[19]. Además, la participación electoral entre los votantes más jóvenes ha caído más en Gran Bretaña que en otros países europeos[20].

La división generacional aparece acentuadamente donde también hay brechas socio económicas. Jennings y Stoker han demostrado que la brecha entre lugares cosmopolitas y aislados ha crecido desde 1997, en todas las dimensiones, desde la inmigración y la igualdad de oportunidades, hasta la identidad nacional y la confianza política[21]. La población periférica, que también es la menos educada y mayor, al ser parte de la pequeña y mediana empresa, no se beneficia considerablemente del superávit exportador que permite la UE[22].

Detrás de la brecha generacional

Podemos afirmar que la brecha generacional es un factor explicativo del voto, pero ello nos dice poco sobre la insatisfacción económica o la dinámica política que gestaron el “Brexit”. La visión dicotómica de pensionistas antieuropeos y “millennials” entusiastas es una retórica maniquea que encaja bien con el discurso anecdótico y simplista de algunos medios de comunicación[23]. Tal vez, al observar los estereotipos generacionales y los mensajes xenófobos de Farage, es sencillo perder el foco sobre la crisis de la política británica.

Estas elecciones expresaron el desprestigio generalizado del statu quo económico y político. Ello sorprende a los analistas anglosajones, pues comprenden el rechazo de la política institucional y el orden liberal como una demanda populista, comprendida como dañina para la democracia y la estabilidad regional[24]. Quizá para muchos de ellos es más fácil resaltar el factor generacional y atribuirle una degeneración de valores, antes que atender las causas del voto de los menos educados y periféricos. Pues ello revelaría un descontento social que es incómodo tanto para las elites como para quienes no asumen su participación política más allá de las redes sociales.

 


[1] El clivaje generacional había sido de conocimiento popular durante toda la campaña y días antes de la elección se previó un escenario muy pesimista para los proeuropeos. Se pronosticaba que el 70% de los jóvenes de 18-24 años de edad en el interior inglés tenderían a votar para "permanecer", en comparación con sólo el 30% de los adultos mayores de 65 años en la misma región (The Economist, 2016a).

[2] Peter Moore 2016.

[3] El término millennial, es un anglicismo que designa a la generación nacida entre los 80s y fines de los 2000, aunque las fechas varían según varios especialistas. Su rasgo principal sería que son "nativos digitales" y comparten un conjunto de valores relacionados al globalismo (Prensky 2001).

[4] BBC Mundo 2016.

[5] Cresci 2016; Tomlinson 2016

[6] Resulta debatible usar el término parroquial para calificar a un sector de la sociedad británica. Según Almond y Verba, en una cultura política parroquial los individuos tienen poca consciencia de la existencia del gobierno central y no se conciben como participantes de la vida política. Esta cultura está relacionada con sociedades tradicionales de baja integración nacional (Almond y Verba, 1989: 26).

[7] The Economist 2016c.

[8] Rogoff, 2016; Sauga, 2016.

[9] The Economist, 2016c.

[10] La campaña por dejar la UE construyó mensajes orientados a enfatizar los temores al terrorismo, la pérdida de la identidad nacional, la supresión de las fronteras y la subordinación de la soberanía ante fuerzas internacionales. El eslogan “es tiempo de retomar el control” sintetizó este mensaje hacia la sociedad (The Economist, 2016b).

[11] Durante la última semana de la campaña, la élite proeuropea cambió su estilo de sobriedad y reflexión hacia uno optimista, intentando así revertir la tendencia en su contra. Desde el punto de vista europeísta la campaña por el Brexit, al ser claramente inmoral y racista, sería contraproducente (Behr, 2016).

[12] Según un estudio sobre percepciones de la inmigración, en 2013 el 84% de británicos creían que el asilo a refugiados había aumentado en comparación a diez años atrás, lo cual no es cierto. Otras preguntas de conocimiento indican que gran parte del público no es consciente de las tendencias y políticas migratorias (Blinder, 2016: 9-10).

[13] Burn- Murdoch, 2016.

[14] Por ejemplo, entre las más de 100 características sociales estudiadas, el mayor grado profesional fue la variable que explica mejor el apoyo hacia la UE. Por otro lado, el voto por la salida del Reino Unido, estuvo relacionado con indicadores de menor educación, ocupación menos especializada y, en tercer lugar, por la tenencia de un pasaporte.

[15] Los lugares con menor movilidad social votaron abrumadoramente a favor del Brexit: Blackpool (67,5%), Great Yarmouth (71,5%), Mansfield (70,9%), Doncaster (69%) o Stoke-on-Trent (69,4%) y al revés, en las tierras con mayor oportunidades, triunfó la permanencia en la UE (Carbajosa, 2016).

[16]  Skydata calculó que la participación por grupo de edad fue la siguiente: 18-24: 36%, 25-34: 58%, 35-44: 72%, 45-54: 75%, 55-64: 81%, más de 65 años: 83% (Speed, 2016).

[17] Campanella, 2016.

[18] Dunford, 2016.

[19] Una de las manifestaciones de esta apatía es el poco involucramiento con la política usando vías formales. (Fox, 2015: 176- 177).

[20] Whiteley, 2012; Sloam, 2014; Martin, 2012.

[21] The Economist, 2016b.

[22] Robertson, 2016.

[23] Véase un ejemplo de cobertura anecdótica en el artículo titulado “¿Por qué tenemos que aguantar que los viejos decidan nuestro futuro?” (Velasco, 2016).

[24] Algunos analistas muestran gran preocupación por la posible “infección” de la política populista en Europa y siguen analizando sorprendidos una la elección que consideran casi irracional. Véase: Twining, 2016; Yardley, 2016.

 

Bibliografía

Almond, G. A., & Verba, S. (1989). The Civic Culture: Political Attitudes and Democracy in Five Nations. SAGE.

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Behr, R. (2016, julio 5). How remain failed: the inside story of a doomed campaign. Recuperado el 12 de julio de 2016, a partir de http://www.theguardian.com/politics/2016/jul/05/how-remain-failed-inside-story-doomed-campaign

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Descripción del autor: Javier Ramírez Bullón es Politólogo de la PUCP. Investigador en los grupos PUCP sobre Orden Internacional y Órdenes Regionales (GIOR) y Política Exterior Peruana (GIPEP).

**La Asociación Civil POLITAI agradece a Javier Ramírez Bullón, Politólogo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, por publicar su artículo en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

 

 

 

 

   

 

 

 
 
 
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