Opinión

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¿Conflicto ideológico o conflicto de intereses?
Oscar Vega Baella
8 de febrero de 2012.

El pasado 12 de enero, cinco organizaciones no gubernamentales (ONG’s) firmaron una carta enviada al presidente de la república Ollanta Humala en la cual solicitaban la separación de la ministra de la mujer, Ana Jara Velásquez, de sus funciones en el Ejecutivo. ¿La razón? Argumentan que la postura de la actual ministra (que no tiene aún dos meses en su cargo) en cuanto a temas de aborto y anticonceptivos va en contra de lo propuesto en las políticas del partido de gobierno.

Vamos un poco más a fondo: ¿es tan fuerte la contradicción de Jara con lo propuesto por el partido Gana Perú en cuanto a estos temas? En diciembre pasado, Jara señaló que estaba en contra de los métodos anticonceptivos que resultasen “abortivos”, afirmando que sobre todo debía prevalecer la vida tanto de la madre como del hijo. Asimismo, se mostró en contra del aborto en casos de violación así como del uso la píldora del día siguiente. Cabe recordar que en el plan de gobierno del partido Gana Perú, se afirma entre las propuestas el "garantizar el pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de todas las mujeres; el acceso a métodos de planificación familiar y protección contra ETS, incluyendo la AOE (Anticonceptivo Oral de Emergencia), así como el VIH-SIDA y la despenalización del aborto".

Por lo visto, parece realmente una contradicción, pero ¿qué es lo que está sucediendo? El rechazo de Jara se está fundando en un fallo del Tribunal Constitucional dado en el 2009, en el cual se le prohíbe al Estado la repartición de estas píldoras por existir ciertas dudas sobre el carácter de abortivo de las mismas. Estas dudas han sido aclaradas en el debate científico, sin embargo la ministra no muestra su apoyo y respalda una posición contraria a la del partido de gobierno. Actualmente, el Ministerio de Salud no reparte estas píldoras, pese a que el partido de gobierno afirmó que se haría. Pero hay algo más, y es que es de saber público el credo religioso al que pertenece la ministra, el cual según muchos opositores, está primando sobre las decisiones y declaraciones que está realizando. Aunque aceptó que las madres pueden decidir con respecto a su propia vida, indicó que en su doctrina cristiana “jamás estaríamos de acuerdo en quitar la vida a otro ser humano, aunque hay que respetar a las autoridades puestas por Dios y el estado de derecho”. El Colegio Médico del Perú está en contra de las opiniones de la ministra de la mujer, debido a que estas píldoras cuentan con un respaldo científico y se ha descartado el efecto abortivo que tienen, y al no repartirse, van en contra del derecho de la mujer de decidir sobre su propio cuerpo y cuidar de su salud.

Esto conduce a pensar que desde diversos frentes se ataca la estabilidad del ministerio en cuestión, pero ¿cuál es el por qué  de la carta firmada por las distintas direcciones de las ONG’s (Demus–Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer, el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, Católicas por el Derecho a Decidir–Perú, el Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex) y el Movimiento Manuela Ramos) solicitando el retiro de la ministra, en lugar de lograr entablar un diálogo para lograr lineamientos en cuanto a las políticas ya mencionadas? ¿Tanto es el rechazo a las posturas ideológicas de esta ministra, o hay algo más?

Hace pocos días, el diario “Correo” publicó lo que sería una razón mayor a la ideología por la cual se busca la cabeza de Jara,  y ésta sería que desde que asumió el cargo de ministra, diversas funcionarias de confianza nombradas por la ministra anterior García Naranjo fueron saliendo. Estas personas estarían ligadas a las ONG’s mencionadas y trabajaban principalmente en consultorías, y este cese de funciones les costaría dejar de percibir una gran cantidad de dinero. Sólo en el 2011 realizaron nueve consultorías con un costo aproximado de S/. 200 000. ¿Será este entonces un conflicto cuya causa es sobre la mejor manera de atender a la población y beneficiar y promover los derechos de la mujer, o es un conflicto por intereses netamente económicos? ¿Podemos hablar de un “negocio de las ONG’s”?


Las organizaciones de la sociedad civil son sin embargo, parte importante en nuestra realidad, pues muchas veces suplen y complementan a un Estado que está poco a poco tratando de abarcar todo su territorio y sus ciudadanos. Es cierto que las ONG’s son de gran apoyo para las personas, sobre todo cuando en un país donde existen tantas diferencias económicas y sociales, pero debemos tener también cuidado, pues no existe una clara normatividad sobre estas organizaciones y si bien existen muchas que tienen un carácter de ayuda a las personas, nunca faltan aquellas que se aprovechan de estas carencias estatales para obtener beneficios propios. No quiero con esto afirmar que las ONG’s mencionadas en el presente artículo sean de este tipo, solo quiero hacer reflexión sobre el hecho que las organizaciones de la sociedad civil llegan a cubrir muchos de los agujeros que tiene el Estado en cuanto a su alcance y calidad de los servicios que brinda, y que si trabajasen juntos, se podría elevar la calidad de vida de millones de personas en el país, pero también ver que estas organizaciones no pueden suplir al Estado, y el Estado no puede ni debe depender de estas organizaciones. Debe ser un trabajo coordinado, para que no se sobrepongan los recursos y objetivos que ambos tienen. Finalmente, estas organizaciones no deben ser fuentes de corrupción que mermen aún más la precaria imagen que se tiene del Estado peruano.

* La Asociación Civil POLITAI agradece a Oscar Vega Baella, estudiante de Ciencia Política y Gobierno de la PUCP, por publicar su comentario en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

 

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