Opinión

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¿Qué implica la muerte de Bin Laden para Al Qaeda?.
Farid Kahhat
4 de mayo de 2011.

La metáfora más socorrida para explicar la naturaleza actual de Al Qaeda es que se trata de una “franquicia”. Aunque lúdica y coloquial, la metáfora parece bastante acertada: desde que cayera el régimen Talibán en Afganistán, Bin Laden dejó de ser el líder indiscutido de una organización piramidal de carácter transnacional.Una proporción considerable de quienes forman hoy las organizaciones que reivindican el nombre de Al Qaeda no provienen de las huestes originales de Bin Laden. Por ejemplo, “Al Qaeda en Mesopotamia” (V., Irak), y “Al Qaeda en el Magreb” son el producto de la confluencia de organizaciones ya existentes, que deciden adoptar ese nombre tiempo después de los atentados de Septiembre de 2001. Por su parte, “Al Qaeda en la Península Arábiga” sí proviene de la organización original, pero no así la mayoría de sus integrantes actuales, los cuales fueron reclutados en años recientes aprovechando para ello conflictos locales (sobre todo en Yemen). En otras palabras,Bin Laden no era un líder operativo que pudiera dar órdenes a esas entidades.Estas toman su inspiración y modus operandi de Al Qaeda, pero no dependen en lo esencial del disperso liderazgo ubicado entre Afganistán y Pakistán para poder actuar.

En ese sentido, la muerte de Bin Laden dista de constituir un golpe mortal para ellas. Lo cual no significa que esa muerte sea irrelevante, dado el contexto en el que se produce: en primer lugar, esta fue precedida por la muerte o captura de la mayoría de los dirigentes conocidos de Al Qaeda, una organización que además, según las encuestas, ha visto reducirse el respaldo que recaba a su mínima expresión (lo cual a su vez se explica por el hecho de que la abrumadora mayoría de sus víctimas fueron siempre civiles musulmanes). De otro lado, la muerte de Bin Laden se produce al fragor de las revueltas árabes que (como Al Qaeda), buscan derrocar a los regímenes de la región, pero que (a diferencia de Al Qaeda), se producen en lo esencial bajo banderas democráticas y seculares (es decir, totalmente ajenas a la agenda islamista y transnacional de esa organización). Por último, el propio Bin Laden solía decir que la mayoría de la gente tiende a apostar por el caballo ganador, y que el 11 de Septiembre había probado que este podía ser Al Qaeda. La muerte del símbolo viviente de esa organización y de la causa que representa sugiere que se trata más bien de una opción derrotada.

*La Asociación Civil POLITAI agradece a Farid Kahhat (Universidad de Austin) por autorizar la reproducción de su nota. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

 
 
 
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