Opinión

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Las deudas de gratitud de Al Qaeda
Farid Kahhat Kahatt
19 de enero de 2013

Si en lugar de caer en poder de Al Qaeda, el norte de Mali hubiera caído en manos de los separatistas Tuareg, ¿le habría importado a los medios de comunicación occidentales lo que allí ocurre? No pierda tiempo hurgando en su mente: es una pregunta retórica. Si no lo fuera las cinco millones de muertes producidas durante la guerra en el Congo habrían inundado su pantalla, y le habrían informado hasta la saciedad sobre el golpe de Estado de  marzo de 2012 en Mali, que dio inicio a la ofensiva de Al Qaeda.

Pero frente a la sospecha de etnocentrismo en la cobertura de medio como CNN o la BBC, podría argumentarse que es legítimo que la presencia de Al Qaeda concite el interés mediático que jamás suscitará el separatismo Tuareg en Mali, dado que la primera es una red transnacional que amenaza la seguridad global, mientras que la segunda es una insurgencia local. Más aun, la mayoría de víctimas de Al Qaeda son civiles musulmanes en países de bajos ingresos, no ciudadanos de potencias occidentales.

Sería un argumento atendible, de no ser porque esos mismos medios rara vez ponen de relieve la contribución que las potencias occidentales y sus empresas han hecho a las huestes de Al Qaeda en las últimas décadas. Según estimación de Al Jazeera, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), habría obtenido más de 250 millones de dólares por concepto de rescates. La virtual totalidad de los secuestrados eran ciudadanos de potencias occidentales, y el rescate por su liberación fue pagado por sus gobiernos o por las empresas para las que trabajaban: estas últimas, conscientes del riesgo que supone para su personal trabajar en zonas en las que opera AQMI, contratan para ellos seguros contra secuestros.

Con ese dinero AQMI compra, entre otras cosas, armas. Y en los últimos tiempos la principal fuente de armas en el mercado negro del norte de África ha sido Libia. A su vez, parte de esas armas provienen de milicias que, durante la guerra civil en Libia, fueron pertrechadas por el gobierno de Nicolás Sarkozy. En otras palabras, algunas entre las armas que podrían abatir soldados franceses en Mali son de fabricación francesa, y fueron donadas por el gobierno de Francia.

Por lo anterior no hay forma de saber con certeza si el secuestro masivo ocurrido en Argelia, tiene como motivación fundamental la intervención francesa en Mali o el rescate que podrían obtener a cambio de su liberación. Lo que sí sabemos es que su autor intelectual, Mojtar Belmojtar, fue parte de aquellos a quienes el presidente Reagan llamó en su momento “Luchadores por la Libertad”, y que fueron armados y entrenados por los Estados Unidos para combatir al régimen títere que la Unión Soviética instauró en Afganistán. Entre ellos se encontraba también un tal Osama Bin Laden.

* La Asociación Civil Politai agradece a Farid Kahhat (Universidad de Texas en Austin) por publicar su comentario en este medio. El artículo fue publicado originalmente en el diario El Comercio el 19/01/13. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

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