Opinión

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Segunda respuesta a Fernando Rospigliosi.
Steven Levitsky
2 de mayo de 2011.

Durante mucho tiempo he admirado el trabajo de Fernando Rospigliosi. Pero aquí me cita mal. Utilizé la palabra "Pruebas", no Certeza. “Pruebas” se refiere a la delincuencia y el autoritarismo del gobierno de Fujimori, que han sido probadas en los tribunales y en cintas de vídeo (y se ha documentado en el excelente trabajo de Rospigliosi). Mi cita no hizo ninguna predicción sobre el futuro; simplemente señala que con la elección de fujimorismo, los peruanos estarían eligiendo a un grupo de políticos que gobernaron de forma criminal.

Pero si dejamos de lado el costo moral e institucional de la elección de unos delincuentes no arrepentidos, ¿podemos concluir, como hace Rospigliosi, que Keiko es una apuesta más segura que Humala? Fernando conoce la política peruana mucho mejor que yo. Pero como científico político, pienso en la distribución del poder. Y parece probable que el poder de las fuerzas que resistirían un giro radical o autoritario bajo Humala (los medios de comunicación, el sector privado, una mayoría en el Congreso, el electorado limeña, la embajada de EE.UU.) sería mayor que el poder de los opondrían a los abusos de un gobierno de Fujimori (algunas ONG, La República, mis amigos de la PUCP).

El argumento de que "Keiko no es Alberto" es débil. Importan los individuos, pero también importan los equipos y coaliciones que llegan el poder con ellos. Y en el caso del fujimorismo, es la misma gente que trazó, llevó a cabo, y / o defendió públicamente los hechos delictivos que devastaron las ya débiles instituciones políticas y legales peruanas durante la década de 1990. (Cuando el dictador sirio Hafez al-Assad murió y fue sucedido por su hijo Bashar, se dijo que Bashar era diferente. Puede ser. Pero esta rodeado por la misma élite del partido Baath, y su gobierno no ha sido diferente).

Muchas fuerzas autoritarias han regresado al poder a traves de las elecciones. En algunos casos (por ejemplo, España, Polonia, Panamá, Chile), han gobernado democráticamente, pero en otros casos (por ejemplo, Nicaragua, República Dominicana, Romania, Ucrania) han repetido sus abusos autoritarios. ¿Qué hace la diferencia? Casi sin excepción, los ex-autoritarios que gobiernan democráticamente han regresado al poder después de haber experimentado una profunda renovación, que incluye un cambio de liderazgo y la renuncia–de forma pública y creíble-de su pasado autoritario. Eso no ha ocurrido todavía en el Perú.

*La Asociación Civil POLITAI agradece al politólogo Steven Levitsky (Universidad de Harvard) por publicar su respuesta por este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

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