Opinión

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Sobre el conflicto de Espinar, Cuzco
Daniel Guevara
31 de mayo de 2012.

La huelga indefinida en la provincia de Espinar ha generado hasta el momento  dos civiles muertos y cerca de 50 heridos. Desde el día 21 de mayo de 2012, día que se inicio la movilización, la situación de inestabilidad y el incremento de acciones violentas se incrementaron con el transcurso del tiempo y la falta de voluntad de dirigentes y representantes del Estado de establecer el diálogo.

Antes que insinuar sospechas sobre una “conspiración andina anti minera”, es de urgencia entender qué elementos son los que sustentan el descontento social en la provincia cuzqueña de Espinar y cómo estos elementos pueden estar presentes en otros conflictos sociales (1).  Lejos de buscar un responsable externo, como “agitadores” con “agendas políticas en las sombras”, es necesario examinar la relación existente entre los diferentes actores, es decir las relaciones que se entablan entre las organizaciones, el Estado y la empresa. De este modo se pueden ver claramente las interconexiones entre la política, la economía y lo social, dejando  sin base el argumento de que estos componentes son independientes unos de otros. 

El conflicto vivido en Espinar tiene una larga historia, desde las movilizaciones del 2000 contra BHP Billinton, que finalizaron con la subscripción del Convenio Marco –por el cual la empresa adquiere compromisos ambientales y económicos, como la generación de empleos y el compromiso de otorgar el 3% de sus utilidades–  en 2003. El 2005 se produce una movilización exigiendo el cumplimento del Convenio Marco, la movilización culminó en un enfrentamiento entre manifestantes y la policía dejando heridos y dirigentes procesados. En el 2006, Xstrata Tintaya remplaza a BHP Billinton como operador del yacimiento e institucionaliza el Convenio Marco, buscando solucionar problemas heredados.

A partir de 2009 y durante el 2010, las organizaciones cuestionan la permanencia del Convenio Marco establecido por BHP Billinton, exigiendo la suscripción de un nuevo convenio con Xstrata Tintaya. Además de estos cuestionamientos, se hace visible la influencia política de la empresa en sectores de la población, donde  comunidades campesinas y organizaciones favorables a la empresa reciben mayores beneficios.  Por estas razones se exigen una evaluación del convenio y mayor fiscalización de los convenios suscritos. En el transcurso del 2011 es realizado el Congreso de Reformulación del Convenio Marco, y se incrementan las denuncias por contaminación ambiental.

El 2012 comienza con un paro convocado por transportistas en el mes de enero. En febrero la empresa Xstrata Tintaya, junto al presidente regional de Cuzco y el alcalde de la provincia de Espinar se inician las reuniones del a reformulación del Convenio Marco. El 22 de marzo deciden iniciar una huelga indefinida el día 21 de mayo, con el objetivo de manifestar su rechazo a problemas sociales, ambientales, y violación de derechos humanos ocasionados por la empresa Xstrata Tintaya.do”.


Tras este apretado resumen del desarrollo temporal del conflicto entre la empresa Xstrata Tintaya y las organizaciones de la población de Espinar, es fácil de identificar que hay un actor que no esta presente, y si lo esta no tiene una participación protagónica, este actor es el Estado. Durante los últimos 12 años el Estado solamente se ha presentado como un intermediario parcial en la relación de la empresa con la población, y cuando esta relación se quiebra – ya sea como en 2005 o este año – el Estado resguarda la propiedad de la mina y a sus trabajadores.  Pero en coyunturas pacificas, el Estado evada su responsabilidad sobre reglamentación ambiental y la búsqueda de redistribución de riqueza. De este modo, actores locales pertenecientes a organizaciones opositoras a la empresa junto al respaldo de las autoridades locales – que dicho se a de paso son parte del Estado­ – intentan realizar una labor fiscalizadora, que habitualmente termina en enfrentamientos.


Como bien anota Arellano (2), los conflictos socio ambientales, están caracterizados por la búsqueda de la conservación ambiental, aunque generalmente están acompañados de agendas donde la distribución de ingresos es importantísima. Este argumento puede ser acompañado con la definición de sociedad política, hecha por el pensador indio Partha Chatterje (3), donde la sociedad civil no puede ser consolidada, ya que la igualdad ante la ley no se puede conseguir, recurriendo a practicas moralmente rechazables y muchas veces cercanas a lo ilegal, con el fin de reconfigurar las relaciones de poder en un espacio local. Si entendemos de esta forma lo sucedido en Espinar, el conflicto no solamente ha nacido de una agenda ambientalista, ni de la búsqueda de mayores recursos económicos, sino también como un rechazo al funcionamiento del Estado, donde el aparato estatal local enfrenta la relación poco correlativa con el Estado central, y ni mencionar la relación existente con la empresa minera.

A esto se suma la insatisfacción a casi un año de haber asumido la presidencia, con la forma de gobernar de Ollanta Humala por parte de la población que respaldó su candidatura (4). La candidatura de Ollanta Humala generó muchas expectativas, ya sea por la "gran transformación" o por la "hoja de ruta". Sus votantes esperaban que se replantee el modelo de desarrollo y gestión económica, y que no se apoye en el "piloto automático" del crecimiento económico. Desde los eventos de Conga, a fines del 2011, la salida de Salomón Lerner del gobierno y la asunción de Oscar Valdez como primer ministro, quedan algunas cosas en claro. Primero, manejar el país sin ayuda del piloto automático es imposible. Segundo, buscar un paradigma de producción distinto al extractivo es un sueño. Finalmente, mientras no exista la voluntad política de reestructurar el Estado respecto a la gestión económica, ambiental y de orden interno, los conflictos como el de Espinar se seguirán repitiendo, con las características similares y siempre el mismo lamentable desenlace.

* La Asociación Civil Politai agradece a Daniel Guevara (Estudiante de Antropología de la UNSAAC) por publicar su comentario en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

NOTAS

(1)  Según la Defensoría del Pueblo da cuenta de 171 conflictos activos y 72 latentes para el mes de Abril. En el caso de la región del Cuzco existen 15 conflictos sociales, 10 de ellos son de carácter socio ambiental(Fuente: http://www.defensoria.gob.pe/conflictos-sociales/home.php).

(2) ¿Minería sin fronteras? Conflicto y desarrollo en regiones mineras del Perú, Javier Arellano Yanguas. Lima: IEP, 2011.

(3)  La nación en tiempo heterogéneo y otros estudios subalternos. Lima: IEP, 2007.

(4)  En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Ollanta Humala obtuvo el 76.116% de votos en la provincia de Espinar.

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