Opinión

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Estudiar la representación política desde el enfoque de género: algunos apuntes para afinar la agenda de investigación en el Perú
Alejandra Navarro Véliz 
12 de setiembre de 2016

     

Desde finales del siglo XX, la representación política de las mujeres ha sido un tema con gran producción académica en un contexto marcado por las críticas feministas a la teoría política tradicional (Childs y Lovenduski 2012). Con la implementación de mecanismos como las cuotas de género, al debate se han incorporado variables relacionadas al sistema de partidos y al sistema electoral, potenciando el desarrollo de investigaciones cuantitativas que han integrado visiones comparadas sobre el ingreso de las mujeres a la arena política nacional y subnacional. Por su parte, otros estudios han problematizado la relación entre el incremento de la presencia femenina y la representación de los intereses de las mujeres, lo que ha profundizado las disquisiciones respecto a la diferencia entre la representación política descriptiva -entendida como la cantidad numérica, a la que apuntas las cuotas- y la representación sustantiva -entendida como la promoción efectiva de los intereses del grupo al que supuestamente se representa- (Ríos 2008).

La empiria ha mostrado que dicha relación no es necesaria ni suficiente: que haya más mujeres en los espacios decisionales no siempre favorece la incorporación de agendas afines a la igualdad de género. Es más, incluso se ha cuestionado la posibilidad de referirse siquiera a los intereses de las mujeres (Phillips 1995, Young 2002). En este marco, para comprender mejor las circunstancias que facilitan o dificultan el acceso de las mismas a la arena política, así como los recursos con los que cuentan, se han realizado estudios enfocados en la experiencia de las mujeres efectivamente elegidas, intentando reconstruir sus trayectorias, motivaciones y las limitaciones que enfrentan, así como identificar en qué medida existe o no una relación de representatividad con quienes representan (Lovenduski 2005).

En el Perú y a nivel subnacional, trabajos como los de Miloslavich (2002), Ruiz Bravo y Córdova (2012) o Jave y Uchuypoma (2013) han dado luces sobre algunas de estas temáticas, caracterizando a las mujeres autoridades e identificando algunos de los desafíos que enfrentan en el ejercicio del cargo.  En este artículo se discuten sus conclusiones principales con el objetivo de identificar sus fortalezas y limitaciones, a partir de las cuales se esbozan algunas recomendaciones a tener en cuenta para investigaciones futuras sobre la representación política con enfoque de género. Para este fin se presentan algunos hallazgos del trabajo de campo realizado por la autora en dos provincias de Junín entre los años 2014 y 2015.

Sobre las trayectorias políticas: ¿Más similares que diferentes?

El ingreso de más mujeres a la arena política ha sido considerado por muchos autores y autoras como un hito para transformar el liderazgo político y su carácter tradicionalmente asociado a una performatividad masculina (Barrera 2003, Miloslavich 2002, Tello 2009). En este contexto, muchos trabajos, incluyendo el de Jave y Uchuypoma (2013),  han identificado una serie de factores que influyen en la trayectoria política de las mujeres regidoras, abarcando desde la base social hasta el apoyo de la familia. Si bien los autores (re)construyen lo que podría denominarse un perfil de las regidoras, se concentran exclusivamente en ellas y dejan de lado a los varones. A nuestro entender, ello representa una limitación pues resulta imposible poder contrastar los perfiles y con ello indagar cuáles y cómo son las diferencias que existen.

En el trabajo de Schwindt-Bayer (2011) para tres países de América Latina se intenta salvar esta brecha. Si bien se centra en el nivel parlamentario y no en el subnacional, se concluye que las trayectorias políticas de varones y mujeres fueron más similares que diferentes en términos de militancia, experiencias previas de liderazgo y motivaciones personales. El trabajo de campo que realizamos en Huancayo y Jauja –y en el que consideramos a una muestra de regidores varones- tuvo resultados similares, pues las trayectorias tanto de regidores como de regidoras eran semejantes.

Las diferencias se encontraron más bien a nivel interpretativo-simbólico, pues las últimas expresaban visiones contradictorias respecto a su participación política, lo que podría explicarse en parte por su ingreso primerizo a la vida política, lo que hemos denominado identidad en tránsito. Así por ejemplo, una regidora señaló al mismo tiempo que “para ser buena autoridad hay que salir a la calle, estar con la gente (…), pero cuando estoy en mi casa ya no quiero salir, quiero quedarme en mi casa”. Esto significa que las mujeres novatas en la arena política pasan por un proceso personal que apunta a conciliar sus ideas sobre la participación política –“salir a la calle”, por ejemplo- con su desapego al rol que desempeñan en casa. Esta dicotomía estuvo presente en el discurso de todas las entrevistadas, independientemente de su profesión y estado civil. A diferencia de ellas, en las declaraciones de los varones resalta más la seguridad de la apropiación del espacio público. 

Para resumir, podría afirmarse que una caracterización de las mujeres queda incompleta si no se contextualiza ni se contrasta con la de sus pares inmediatos, a saber tanto los varones como otras mujeres. Asimismo,  no comparar sus trayectorias impide ver en qué medida y cómo los paradigmas sobre la participación política se están transformando. Las regidoras se han adaptado a las dinámicas actuales que imperan en la participación electoral: ingreso a la organización política mediante una relación directa con el líder, escaso interés en hacer una línea de carrera política, ausencia de afinidad ideológica. No obstante, ello no niega la posibilidad de que continúen valorando de forma negativa dichas prácticamente. Así pues, el discurso paradójico reaparece.

Las mujeres y los Concejos Municipales: Sobre los roles de género y el funcionamiento de las instituciones políticas locales

Para Ruiz Bravo y Córdova (2012) y Gonzalo (2006), existen dos formas de excluir a las mujeres del proceso local de toma de decisiones. Por un lado se encuentra al acoso político y por otro a la adjudicación de escaños en las comisiones  municipales tradicionalmente caracterizadas como femeninas. Por un lado, el acoso político alude a “acciones de violencia contra las mujeres que ejercen representación política, proviene de hombres y mujeres del mismo partido o de otros, de representación sindical y de organizaciones sociales y comunales, campesinas, gremiales o étnicas” (CMP Flora Tristán 2012, p. 5). A esta definición habría que agregar también a las mujeres que ejercen cargos de confianza.  Dichas acciones pueden tomar diversas formas, que van desde agresiones verbales hasta, en su forma más extrema, el asesinato. Su objetivo es amedrentar a la autoridad política para evitar su participación y con ello menoscabar el ejercicio del cargo. En el Perú, tanto Flora Tristán [1] como la asociación civil Transparencia [2] han realizado estudios exploratorios de mayor alcance sobre estos temas.

Ruiz Bravo y Córdova encontraron que en sus casos de estudio –San Martín, Puno y Piura- el acoso político era una práctica recurrente, y que principalmente tomaba la forma de agresiones verbales, los pedidos de revocatoria y las limitaciones para la comunicación institucional –no les avisaban sobre los días y agendas de reunión, por ejemplo-.  Estos alcances son similares a los de los estudios previamente señalados.

Ahora bien, el segundo mecanismo de exclusión llamó especialmente nuestra atención. Las autoras refieren que durante los procesos de integración de las comisiones municipales las mujeres son marginadas y terminan encasilladas en temáticas asociadas al cuidado, reproduciendo los estereotipos de género. Sin embargo, no profundizan en los procesos de negociación que existen detrás de la designación en las mismas, y que responden tanto a la distribución de los escaños del Consejo como al rol que desempeñan las y los regidores. Dicho de otra manera, dejan de lado el funcionamiento de la institución política en cuyo seno interactúan varones y mujeres. En este contexto, el texto de Grompone y Barrenechea (2008) es quizás el único que aborda una temática similar en el Perú, ya que muestra las dinámicas de interacción entre los alcaldes y las comisiones municipales en ciertas provincias de Piura y Puno.

Las autoras argumentan que las mujeres son colocadas en comisiones municipales abocadas a temas como la salud, la educación o el bienestar social mientras que los varones participan en el planeamiento, el presupuesto o la infraestructura, lo que limita sus posibilidades tanto de 1) desprenderse de los estereotipos como de 2) diversificar su agenda y ampliar sus horizontes de aprendizaje político (Kalamaradam 2012). Sin embargo, no profundizan en la comprensión de cómo funciona el sistema de designación en las comisiones – y que responde a una dinámica que depende del número de escaños obtenido por cada organización política que logró representación en el Consejo- ni cómo las mujeres participan de él, lo que es peligroso pues puede terminar por asumirse que aquellas no poseen mayor agencia.

Teniendo en cuenta dicha limitación, durante el trabajo de campo incluimos un análisis del funcionamiento del Consejo y de las comisiones municipales [3]. En primer lugar, la designación en las comisiones no replicó los estereotipos de género respecto al cuidado, y que las regidoras participaron activamente durante todo el proceso. En segundo lugar, se evidenció que, a pesar de la alta valoración que las mujeres otorgaban a los resultados del trabajo en las comisiones, el diseño institucional del funcionamiento de los Consejos Municipales no contribuye al ejercicio de la labor fiscalizadora y legislativa de las y los regidores, sino que más bien puede convertirse en un obstáculo [4]. En medio de estas limitaciones, las regidoras desarrollaron estrategias de supervivencia como realinearse en bancadas conformadas por ellas –o la mayoría de ellas- y por colegas varones que además tenían la particularidad de ser abogados, lo que les brindaba mayor seguridad al suponer que se tendrían más familiaridad con la lógica decisional imperante.

Conclusiones

A partir de lo señalado, puede llegarse a dos conclusiones principales. En primer lugar, un análisis de la representación política con enfoque de género solo puede ser considerado como tal cuando incluye también a los varones como parte del objeto de estudio. El no hacerlo implica dejar de lado el carácter relacional del género, a pesar de ser un componente fundamental. Para poder caracterizar de forma más confiable las trayectorias políticas de las mujeres, es pues necesario analizar cómo se relacionen con y se nutren del sistema político en su conjunto. Por otra parte, es siempre recomendable incorporar un análisis del espacio institucional con el que interactúan las relaciones de género, pues gracias a ello se visibilizan procesos de adaptación y mecanismos de sobrevivencia en la arena política. Si bien ambos atañen principalmente a la situación de las mujeres, también es posible llegar a conclusiones más generales respecto al sistema de representación política, pues la debilidad del rol representativo, legislativo y fiscalizador de las y los regidores es un problema transversal. Así pues, a pesar de que eventualmente se incremente el número de mujeres políticas a nivel subnacional, sin un fortalecimiento institucional paralelo siempre existirán limitaciones.

 

 

[1] Se puede acceder  a  este texto mediante el siguiente link: http://www.flora.org.pe/web2/images/stories/bonnie/PDF/EstudioAcsoPolitico.pdf

[2] Se puede acceder a este texto mediante el siguiente link: 
http://www4.congreso.gob.pe/dgp/didp/boletines/02_2014/imagenes/constitucional/3.acosopolticoprimerreporte-2204142-140423155228-phpapp01%20(1).pdf

[3]Para mayor detalle consultar tanto la Ley N° 27783, Ley de Bases de la Descentralización, como la Ley N°27972, Ley Orgánica de Municipalidades.

[4] Este punto se encuentra más desarrollado en la tesis de licenciatura de la autora. Debido a que está pendiente de publicación, puede comunicarse directamente a: anavarro@pucp.edu.pe. 

 

Referencias

Childs, Sara y Joni Lovenduski. 2012. <<Political Representation>>. The Oxford Handbook of Gender and Politics. Oxford: Oxford University Press.

Jave, Iris y Diego Uchuypoma. 2013. ¿Quién dijo que sería fácil? Liderazgo político de regidoras jóvenes en Lima. Lima: Konrad Adenauer Stiftung; IDEH PUCP.

Kalamaradam, S. 2012. <<Dis/empowering political subjects: The production of “failed” elected women representatives in India>>. Women’s Studies International Forum, 35(4), 276-285.

Lovenduski, Joni. 2005. Feminizing Politics. Cambridge, UK: Polity.

Miloslavich, Diana. 2002. La mitad del cielo, la mitad de la tierra, la mitad del poder: Instancias y mecanismos para el adelanto de la mujer. Lima: CMP Flora Tristán.

 Phillips, Anne. 1995. The Politics of presence. Oxford: Clarendon Press.

Ríos, Marcela. 2008.  Mujer y política. El impacto de las cuotas de género en América Latina. Santiago: Catalonia.

Ruiz Bravo, Patricia y Luciana Córdova. 2010. Los retos del espacio público: fiscalización, violencia y acoso. El caso de las regidoras de San Martín, Puno y Piura-Perú. Las políticas de equidad de género en prospectiva: nuevos escenarios, actores y articulaciones.

Torres, Javier, Grompone, Romeo y Rodrigo Barrenechea (2008). Las bases del gobierno local en el Perú: territorio y representación en municipalidades rurales. Lima: IEP.

Young, Iris Marion. 2002. Inclusion and democracy. Oxford: Oxford University Press.

 

Descripción del autor: Alejandra Navarro, licenciada en Ciencia Política y Gobierno por la Pontificia Universidad del Perú es miembro del Grupo de Investigación en Políticas Públicas y Gestión Pública (GIPPGP)

**La Asociación Civil POLITAI agradece a Alejandra Navarro, licenciada en Ciencia Política y Gobierno de la Pontifia Universidad Católica del Perú, por publicar su artículo en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

 

 

 

 

   

 

 

 
 
 
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