Opinión

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Bolivia: Una mirada crítica a la hegemonía electoral del MAS en las Elecciones Presidenciales 2014
Alejandro Mejía Tarazona
22 de octubre de 2014

Tuve la oportunidad de viajar a Bolivia para las elecciones presidenciales y, evaluar el proceso electoral de cerca, es un ejercicio que, en lo personal, me resulta interesante teniendo en cuenta el pasado convulsionado de la historia boliviana. Esperé encontrar un país totalmente movilizado por su proceso electoral; sin embargo, la realidad in situ me demostró todo lo contrario: un país que no se esperaba ninguna sorpresa en los resultados y que ya tenía perfilado su voto por el candidato más acorde a sus preferencias.  Esto no debe sorprender a propios y a extraños: la economía boliviana crece cada vez más, la inversión pública es percibida por el ciudadano de a pie y, a grandes rasgos, gran parte del electorado ve al proyecto hegemónico del MAS como la única propuesta capaz de garantizar la estabilidad e institucionalidad que necesita la democracia boliviana.

Si analizamos los resultados de estas elecciones presidenciales del 12 de Octubre, lo que más puede sorprender al que no esté familiarizado con el proceso de cambio en Bolivia es lo siguiente: que el MAS  [1] haya logrado expandirse hacia los feudos electorales que enarbolaban, hasta hace unos años, las banderas del separatismo y el federalismo.  En resumidas cuentas, la sorpresa electoral, para muchos, estuvo en el avance del MAS hacia Oriente, sobre todo capitalizando un apoyo electoral fuerte en Santa Cruz, Pando y Tarija. Estos resultados dan lugar a dos lecturas en particular.

En primer lugar, que el MAS llevó a cabo una estrategia de expansión agresiva hacia el Oriente, teniendo en cuenta que gran parte de la riqueza e ingresos al fisco boliviano vienen de la explotación de los recursos en esos departamentos. Asimismo, la adhesión de disidentes de los partidos tradicionales, como el caso del ADN [2] y el llevar a cabo alianzas con sectores económicos importantes como el ganadero, ponen a evaluación si el MAS realmente mantiene su origen ideológico o si estamos frente a un escenario donde el partido de gobierno ejerce una acción de “catch -all”, ya que el único objetivo es lograr mayor adhesión electoral, sin criterios de ideología o simpatías con el oficialismo,  y con ello, poder asegurar los 2/3 en la Asamblea Legislativa Plurinacional. 

En segundo lugar, Morales ha sido astuto en esta elección. Mientras sus rivales de oposición buscaban restarle apoyo en el Occidente, el mandatario boliviano emprendió la mirada hacia el oriente, que al parecer, con los años, ha sabido integrarse al desarrollo económico y parece ya sentir los beneficios de las políticas macroeconómicas de Evo Morales. Por ello, teniendo en cuenta los resultados oficiales, la estrategia de la oposición por debilitar electoralmente al MAS en La Paz, Oruro y Cochabamba, fue un rotundo fracaso. Asimismo, los personalismos y caudillismos de los partidos políticos de oposición, no permitieron unificar sus propuestas bajo un solo candidato opositor que genere contrapesos al liderazgo carismático de Morales. 

Ahora, si bien el avance del MAS hacia Oriente ha sido notable, esta no debe ser ninguna sorpresa. Recientemente, el PIEB [3] ha publicado un libro titulado “MAS legalmente, IPSP, legítimamente”, en el cual en uno de sus capítulos pone en evidencia que desde la elección presidencial del 2005, el MAS ha venido demostrando un crecimiento constante en el oriente boliviano, denominando a este proceso como “irradiación territorial”. Si vemos de cerca la votación del MAS en los departamentos opositores en el 2005, el partido de gobierno ya obtenía más del 35% de las preferencias electorales en Santa Cruz y Tarija. Asimismo, para las elecciones del 2009, el MAS ya obtenía un sorprendente 91% en Tarija, 52% en Santa Cruz y 47% en Pando. Evaluando esta cifras, un argumento que se sostiene en el libro antes mencionado, es que si bien el MAS nació bajo una articulación campesina sindical con origen en el occidente rural, el partido gobernante comenzó a integrar temas de interés nacional y con ello, amplió su gama discursiva, logrando pensar más en un proyecto nacional que integre a los departamentos opositores.

Por otro lado, si bien ahora en Beni la oposición tuvo una victoria meritoria sobre el oficialismo, los demás departamentos del oriente mantuvieron sus preferencias hacia el MAS. Sin embargo, el MAS ha recibido un espaldarazo: una reducción importante de sus bastiones electorales en La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, donde se considera que Evo Morales mantiene un “voto duro”, sobre todo en la zona rural. Si comparamos los resultados del 2014 con los del 2009 en los departamentos antes mencionados, existe una reducción de entre 15 a 20% en apoyo electoral. Esta disminución en las preferencias electorales respecto  al MAS responde directamente a que una nueva clase media que surge después de la reducción de los niveles de pobreza extrema, percibe aún la falta de una mayor ejecución de obras públicas orientadas a brindar servicios al ciudadano, como agua potable o electrificación, y demanda que el crecimiento no se ampare solo en la infraestructura, sino también en el capital humano y el desarrollo del emprendimiento laboral.

Finalmente, aún hay incertidumbre frente a que si el MAS logre obtener los 2/3 necesarios para mantener el control de la Asamblea Legislativa. Si bien la oposición ha logrado una mayor presencia, es casi seguro que el MAS logre la mayoría parlamentaria. Empero, como señala Vergara en un reciente artículo, Bolivia acumula problemas estructurales como la debilidad del Estado y sus instituciones, que el gobierno no ha logrado combatir pues no existen los incentivos desde el partido oficialista [4]. Por ello, teniendo en cuenta que el crecimiento económico de Bolivia se sostiene en base a una precariedad estatal, el debate estará en que si el MAS incentiva las Reformas del Estado necesarias para fortalecer la democracia comunitaria en construcción o si, va a mantener la dependencia del liderazgo de Morales que asegura, tal vez por ahora, la estabilidad política del país altiplánico.

El desempeño del MAS y su éxito electoral es innegable. Sin embargo, quedan deudas pendientes a nivel de fortalecimiento institucional desde el gobierno de turno. Quizá evaluar al MAS luego de las próximas elecciones municipales del 2015, pongan nuevas perspectivas para el debate, sobre todo para ver cuál es el desempeño del partido de gobierno a nivel subnacional. Habrá que esperar cómo la oposición logra articularse luego de esta derrota frente al oficialismo y logra una reconfiguración frente al proceso electoral subnacional que se avecina.  

[1] Movimiento al Socialismo

[2] “MAS de Evo firma alianza con fracción de ADN de Banzer”. Erbol.  02 de Septiembre de 2014 http://www.eldeber.com.bo/app_public.php/bolivia/mas-confirma-alianza-adn.html

[3] PIEB: Programa de Investigación Estratégica en Bolivia.

[4] Alberto Vergara. “Evo no tiene relevo”. Revista Poder. 10 de Octubre de 2014. https://revistapoder.lamula.pe/2014/10/10/evo-no-tiene-relevo/poder/

* La Asociación Civil Politai agradece a Alejandro Mejía Tarazona (Pontificia Universidad Católica del Perú) por publicar su comentario en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 
 
 
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