Opinión

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Balance del Programa Tambos
Jose Luis Incio Coronado
07 de agosto de 2016

     

Entre las herencias no superadas de nuestra etapa colonial, destaca la centralización y como consecuencia de esta el desarrollo desigual en el territorio. Entrando en el siglo XXI se dieron las bases de la reforma más importante contra la centralización: La descentralización. Se buscaba otorgar a los gobiernos locales y regionales un rol protagónico en la reducción de estas inequidades. Después de más de una década vemos algunos avances tímidos para lograr el objetivo. Sin embargo en cada región, con mayor o menor grado, se reproduce un desarrollo territorial desigual, creándose diferencias sustanciales entre centros y periferias. Independiente del nivel de gestión, es innegable que finalmente este problema es un problema de Estado, en específico de capacidad Estatal.  En estas líneas nos concentramos en el Programa Nacional Tambos (PNT), creado durante el gobierno Nacionalista para enfrentar la ausencia/incapacidad estatal en las zonas de pobreza o pobreza extrema.

El lema de PNT es “progreso tierra adentro” y para esto su fórmula es reducir la ausencia del Estado donde más se necesita. La estrategia del gobierno fue enfrentar un problema bastante conocido, ausencia estatal, con una medida de impacto. El PNT, adscrito al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS), es un programa cuya misión es la puesta en funcionamiento de los “Tambos”.

¿Qué es un Tambo?  Un tambo es, ante todo, una edificación de material noble.Ahora bien, no es cualquier edificación, el Tambo como construcción está diseñado para resaltar en su entorno: es una construcción de material noble ubicada en zonas de pobreza o pobreza extrema y cuenta con servicios poco comunes en estas áreas (acceso a internet, tanque elevado, biodigestor, tópico, salas de uso común, etc). Además  de la edificación, el Tambo busca ser una plataforma de servicio,  y para esto cuenta con un gestor, un asistente administrativo y un guardián. El gestor coordina con las diferentes instituciones y agencias del Estado, procurando traer los servicios  que la población de una área de influencia de 5 a 8 km necesitan.

 El primer Tambo se inauguró en Pasco en el 2013. Desde entonces PNT ha logrado poner en funcionamiento más de 300 Tambos, un número importante, aunque lejos de la promesa presidencial inicial de 500 Tambos. Es innegable el rol central que vienen cumpliendo los Tambos en la articulación de intervenciones de las diferentes agencias del Estado. Una muestra de esto es el rol que tienen los Tambos en los Planes Multisectoriales contra las Heladas y Friajes de la PCM, en el cual, Tambos priorizados se constituyen como el ente articulador de las intervenciones. Los diferentes sectores llegan al Tambo, ya sea como punto de almacenamiento o de gestión de las entregas, los gestores se encargan de gestionar que las agencias se acerquen al Tambo y a través de este a la población.Gracias a los Tambos se han gestionado campañas de identificación llevadas a cabo por Reniec, jornadas de salud ejecutadas por el Minsa, intervenciones de Minagri, etc. El Tambo hace que las actividades sean más llevaderas, los funcionarios que van a realizar la intervención encuentran una infraestructura a su disposición: cuartos para alojarse, salas para llevar sus reuniones, etc.

El PNT contabiliza cerca de medio  millón de personas que recibieron alguna atención gestionada por los tambos. También, en microhistorias podemos resumir la intervención de los tambos: recuerdo una  oportunidad que un maestro del centro poblado de  Santa Rosa, ubicado en la frontera de Puno y Cusco, me comentó que gracias al Tambo los alumnos pueden acceder a internet y que varias de ellos pudieron imprimir, llenar y enviar su postulación al programa Beca 18, cosa que varios de ellos lograron obtener. 

Ahora bien, las necesidades son muchas y la presión sobre el Tambo para que las solucione  puede exceder por mucho sus capacidades, situación que puede llevar a un punto peligroso donde las falsas expectativas generan más descontento que aprobación por el Tambo. Las pasivos por retrasos, promesas incumplidas o fallas de las intervenciones suelen ser dirigidos al gestor del tambo, cuando no es su responsabilidad.  Finalmente, los servicios que se requieren varían mucho entre una zona de intervención y otra, por lo que la implementación de buenos diagnósticos y líneas de bases son necesarias. Se debe continuar con  evaluaciones integrales del impacto que den cuenta de los efectos reales del programa, con la evidencia recogida se puede afinar los servicios y comprender mejor las mejoras que se necesitan.

El PNT ha sido uno de los programas más importantes para el gobierno saliente, de hecho, ha estado presente en casi todos los discursos presidenciales entre el 2011 y 2016. Sin embargo, lo alcanzado no ha tenido un impacto positivo en la percepción sobre el gobierno y el desconocimiento del programa, sus objetivos, alcances y logros revelan una pobre estrategia comunicativa por parte del programa. La incapacidad de sacar un mayor provecho de lo avanzado refuerza la idea que la mayor flaqueza del gobierno nacionalista estuvo en su parte política.

El balance final de PNT es positivo, esperemos que este gobierno lo mantenga y logre salvar sus falencias. Los Tambos pueden servir también para realizar la labor de intermediación política que tanto necesita el gobierno, la actual gestión puede aprovechar el reto que representa para los tambos la coordinación multinivel y transformarlo en una oportunidad de llegado a esos operadores locales que tanto va a necesitar. El nuevo gobierno también debe definir si el PNT debería seguir dentro del sector vivienda, ya que sus funciones son tan variadas e involucran a tanto sectores que quizás sea más útil que el PNT esté dentro de una oficina que le permita una mejor coordinación multisectorial.

Finalmente, la necesidad de Estado no se va a solucionar con un paliativo; el PNT debe estar articulado a un plan nacional o estrategia nacional de desarrollo y, para esto, se debe entender el desarrollo como algo más que solo entregar servicios, sino también como una estrategia de creación/ampliación de cadenas de producción y puesta en valor de los recursos de las localidades.  

 

Descripción del autor: Jose Luis Incio Coronado, Licenciado en Ciencia Política por la PUCP y estudiante del programa de doctorado en University of Pittsburgh. Se desempeñó como analista de evaluación de impacto en el Ministerio de Vivienda.

**La Asociación Civil POLITAI agradece a Jose Luis Incio Coronado, licenciado en Ciencia Política y Gobierno  de la Pontificia Universidad Católica del Perú, por publicar su artículo en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

 

 

 

 

   

 

 

 
 
 
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