Opinión

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Debatiendo la Carta Democrática en su décimo aniversario.
IMaxwell Cameron
12 de setiembre de 2011.

El 11 de septiembre de 2011, Alejandro Toledo, ex presidente de Perú (2001-2006) realizó la "VI Cumbre de los ex presidentes" en Lima, reunión que citó a Vicente Fox, Carlos Mesa, Nicolás Artido, Antonio Saca, Ernesto Samper, Fernando De la Rúa, Hipólito Mejía, Martín Torrijos, Gustavo Noboa, Borja, Rodrigo, Jaime Paz Zamora, César Gaviria, José Aznar, y el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza. El presidente constitucional del Perú, Ollanta Humala fue el encargado de abrir la sesión. Uno de sus primeros comentarios expuso la necesidad de democratizar la cumbre invitando a más ex-presidentes. Creo que puede haber sido un toque sutil para dar a entender que el grupo tiene que ser un poco más diverso. El presidente Lula envió una carta, pero habría sido agradable haber tenido a Bachelet, para el equilibrio de género y de diversidad ideológica. Dado que América Latina ha sido barrida por la marea roja, es inevitable que una reunión de ex-presidentes tienda a inclinarse hacia la derecha. Pero también lo hizo la audiencia.

Ollanta Humala ofreció un discurso decente. Sostuvo que la democracia significa que las voces de todos deben ser canalizadas a través del proceso político, sin que las opiniones sean fragmentadas o excluidas. Habló de cómo se dan las deliberaciones democráticas en las comunidades de todo el país, mientras que algunos grupos tienen el poder de convertir sus puntos de vista en ley, otros sólo pueden influir en la política a través de la movilización social. Argumentó que la República del Perú siempre ha excluido a los indígenas, los cholos y los esclavos. De hecho, la democracia no vino con la república y la independencia. También reclamó la existencia de partidos que no se identifiquen con personalidades individuales y criticó la tendencia al caudillismo en el Perú, lo cual resulta bastante interesante dada su propia personalidad y orientación en la política. Finalmente, Humala habló de la importancia de crear un Perú en el que la gente pueda vivir en comunidades donde no hay agua potable limpia, sus hijos pueden ir a la escuela, y la gente pueda disfrutar de una vida digna.


Desde mi punto de vista, la peor presentación de los ex presidentes fue hecha por José Aznar. Parecía querer tomar el discurso de Humala, y de alguna manera argumentar que la respuesta a todas las necesidades de Perú es un Estado más eficiente. No hay modelos alternativos, sólo los mercados y la democracia, y no puede existir dos o más Latinoaméricas así como que no puede haber dos Alemanias nunca más.


José Miguel Insulza abogó por una mejor vigilancia del cumplimiento de la Carta Democrática. Reconociendo que los Estados no son muy afines al monitoreo, se sugiere que en lugar de un relator de la democracia, lo que se debe plantear es un proceso de revisión por pares. Abogó por un aumento en la capacidad de la OEA para examinar las situaciones en que la democracia está en riesgo. La acción preventiva requiere que el gobierno en cuestión solicite la participación de la OEA. Esto dificulta la capacidad del Secretario General. Dijo que no se debería re-abrir la Carta Democrática. Basta con mirar a la división ideológica de la región, si se abre la Carta es muy probable de que todo se venga abajo. No obstante, si existe espacio para resoluciones complementarias que la fortalezcan. Necesitamos, por ejemplo, una mejor definición de lo que son "rupturas graves". Éstas no están bien definidas, pero está claro que en Quebec en 2001 los jefes de Estado entendieron que esto no solo hace referencia a los golpes de Estado. Esto se refiere también a la intervención de otros poderes del Estado - la disolución de un poder - o un fraude masivo. Otro ejemplo sería cuando los Estados cierran todos o la mayoría de los medios de comunicación. Si estas cosas se definen caso por caso, lo terminan siendo politizadas. Por encima de todo, la unidad de la región debe mantenerse.

La idea central de César Gaviria fue que la Carta Democrática tiene el mismo rango que la Carta constitutiva de la OEA. Existen mecanismos para ponerla en práctica. Si los países no los usan, es básicamente porque no lo quieren. Si realmente se quiere actuar, la Carta les da el poder necesario. Dicho esto, consideró que el poder del Secretario General debe ser reforzado.

Vicente Fox utilizó una comparación rara para la despenalización de las drogas. Mencionó que las drogas no deberían ser la última prohibición, ya que hemos legalizado el aborto, y el matrimonio gay, pero no las drogas. ¡¿Cómo?!

Carlos Mesa señaló que América Latina tiene una larga historia de ataques del Poder Ejecutivo al Legislativo, y viceversa; pero señaló que es difícil para los jueces desestabilizar la democracia. Sin embargo, ¿qué defiende al poder judicial? Si los jueces quieren una audiencia en la OEA, el ejecutivo será el primero en bloquearlos.

Gustavo Noboa arengó sobre Rafael Correa y concluyó con la predicción de que todas las formas de socialismo del Siglo XXI no son otra cosa que pasos hacia el totalitarismo. Más interesante, en cambio, fue la crítica de Rodrigo Borja sobre Correa: él usa la retórica del socialismo, pero ha hecho poco para poner en marcha reformas socialistas. En cambio, ha gastado la mayor parte de su tiempo en la construcción de poderes presidenciales.

Mi propia intervención se puede encontrar en el post anterior. En lugar de leer el discurso, sin embargo, preferí improvisar un poco y dediqué algún tiempo para recoger y comentar las intervenciones anteriores. En particular, he tratado de reforzar el mensaje de Humala sobre la importancia de reconocer que no existe un modelo único de democracia y que la democracia no sólo significa respetar un determinado modelo democrático, sino también el derecho a elegir la forma de gobierno que los ciudadanos quieren. Sugerí que hizo lo correcto al jurar para sí mismo en nombre de la constitución de 1979 en lugar de la constitución de 1993, debido a que es válido hablar sobre el tipo de constitución que uno quiere. Ese fue el punto que generó la mayor controversia. Eso, y la sugerencia de que la OEA debe pedir disculpas a Chile por la celebración de su Asamblea General en Santiago en 1976 en el apogeo de la dictadura militar. Ese fue el otro aniversario de ese día: el golpe de Estado en Chile fue hace 38 años.

Aquí está la declaración final de los ex presidentes:
“Constituir, en el marco del Centro Global para el Desarrollo y la Democracia, y como aporte de la Sociedad Civil, un mecanismo de observación y monitoreo de los avances y promoción de los principios establecidos en la Carta Democrática Interamericana de su aplicación y de alerta temprana en los casos de alteración de la institucionalidad democrática en los países de la Región, con la finalidad de coadyuvar a los esfuerzos que en ese mismo sentido realizan las organizaciones regionales y subregionales. El mecanismo tendrá una Secretaría Técnica encargada del desarrollo de mecanismos e indicadores que permitan la evaluación y el monitoreo. Con base a las recomendaciones de la Secretaría Técnica los Ex Presidentes se reunirán para deliberar y, en su caso, actuar en consecuencia.”

Suena bien. El reto será, como lo es la propia Carta, la forma cómo se ejecute este mandato.

* La Asociación Civil POLITAI agradece a Maxwell Cameron (Universidad de British Columbia) por publicar sus comentarios en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.
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