Opinión

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Confianza y las Instituciones democráticas.
Steven Levitsky
29 de julio de 2011.

Aunque este no será recordado como uno de los grandes discursos de la historia, tuvo un mérito importante: Humala anunció que comenzará a implementar varias de las iniciativas que prometió durante la campaña (aumento del salario mínimo, Pensión 65, Cuna Más). Nos gusten o no estas iniciativas, el compromiso público de Humala con ellas es importante, porque a los ojos de los votantes significa que está cumpliendo con promesa. Recordemos que la confianza de los peruanos en las instituciones democráticas es la más baja en América Latina, inferior a Guatemala y a Paraguay.

De acuerdo con el informe Latinobarómetro 2010, sólo el 25 por ciento de los peruanos dicen que confían en el gobierno, en comparación con más del 50% en Brasil. Una de las razones para esta falta de confianza es el hecho de que los presidentes electos han negado sistemáticamente a llevar a cabo lo que prometieron durante las campañas. Tanto Toledo como García son ampliamente percibidos como presidentes que han roto sus promesas de campaña. Con el tiempo, las promesas incumplidas socavan la confianza de la gente, no sólo en los políticos y el gobierno, sino también en la propia democracia. Si Humala toma medidas concretas para aplicar -aunque poco a poco- algunas de sus más importantes promesas de campaña, esto puede ayudar a restaurar un mínimo de confianza pública en el gobierno. Y esto es fundamental para la salud de la democracia peruana.

Pienso que las referencias a la Constitución de 1979 fueron irresponsables. Nos guste o no, la Constitución de 1993 es la Constitución del Perú. Sí, sus orígenes no son democráticos, y sí, hay elementos que a muchos de nosotros nos gustaría ver reformados. ¡Pero es la Constitución, carajo! Jugar con Ella tiene Costos. La debilidad institucional ha afectado a Perú desde la independencia. Nunca en su historia la democracia ha sobrevivido a más de 12 años. Para que esto cambie los líderes deben invertir seriamente en el fortalecimiento de las instituciones políticas, comenzando por la Constitución. Los políticos deben dar a las instituciones el tiempo necesario: 30, 50, 75 años para echar raíces. Y mientras tanto, se deben respetar de forma sistemática a las instituciones, en lugar de perjudicar o tratar de deslegitimarlas. Si cada uno de nosotros insiste en el uso de la Constitución que más nos gusta, no tenemos ninguna constitución en absoluto.


Por último, si el fujimorismo quiere renovarse en el futuro, lo visto en la ceremonia fue un retroceso. Martha Chávez ha demostrado (otra vez) que ella no es la cara de un fujimorismo renovado. Ella no puede ser la cara del 48,5 por ciento de los electores que Keiko Fujimori afirmó que representaba. Ella representa el fujimorismo del 7%. Hemos prestado mucha atención a los debates emergentes en Gana Perú (habrá muchos), pero el fujimorismo también se enfrenta a un serio debate interno en los próximos meses.


*La Asociación Civil POLITAI agradece a Steven Levitsky (Universidad de Harvard) por publicar su comentario en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

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