Opinión

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Cataluña, un asunto europeo

Soledad Castillo Jara[1]
25 de octubre, 2017

Para quienes seguimos las noticias europeas, las últimas semanas han sido muy intensas. Las elecciones en Austria y Chequia han resultado en la victoria de partidos nacionalistas; las regiones de Lombardía y Véneto han votado a favor de una mayor autonomía frente al Estado italiano y, en España, el procés catalán se ha convertido en una dramática serie con episodios casi diarios.

A partir del referéndum, la división de la sociedad en torno al tema de la independencia se ha hecho más evidente. Ha habido manifestaciones multitudinarias a favor y en contra de la creación de una república catalana. Las imágenes de la violencia policial han circulado ampliamente en redes sociales y, como ya parece ser lo natural en nuestros tiempos de posverdad, no han faltado las noticias falsas y las comparaciones exageradas con la época franquista. El rey y los líderes de diversos partidos se han pronunciado. Varias empresas han trasladado sus sedes sociales fuera de Cataluña, con lo cual ha quedado sin fundamento el ideal de prosperidad del vicepresidente Junqueras. El president Puigdemont ha realizado una ambigua declaración de independencia para luego dejar en suspenso sus efectos. Dos líderes de organizaciones independentistas han sido enviados a prisión y su encarcelamiento ha provocado el rechazo de quienes los consideran víctimas del autoritarismo español. Actualmente nos encontramos en un círculo vicioso entre la amenaza de una declaración formal de independencia y la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Paradójicamente, quienes hoy buscan la independencia podrían ser recordados luego como los culpables del recorte de competencias autonómicas. En tal estado de cosas, la única salida parece ser convocar a nuevas elecciones en Cataluña.

Con todo lo que ha ocurrido en estos días, resulta difícil escoger en qué parte del problema centrarme. Pero debido a que mi objeto de estudio es Europa como región, deseo comentar una frase del president que se ha vuelto algo polémica. En su comparecencia del 10 de octubre, Puigdemont señaló que Cataluña es un asunto europeo. Evidentemente lo dijo con la intención de ganar solidaridad internacional para la causa independentista, lo cual no ha conseguido. Sin embargo, más allá de su propósito práctico, esta frase es útil para la reflexión. ¿Es realmente el independentismo catalán un asunto europeo? De ser así, ¿significa esto que las instituciones de la Unión Europea tienen el deber de mediar? Y, de manera más general, ¿qué hace que un problema propio de un Estado se convierta en asunto europeo? 

Pienso que el independentismo catalán sí es un asunto europeo. Pero no porque la situación de Cataluña sea similar a la de Ucrania, ni a la de Kosovo ni a la de los países bálticos[2]. Entiendo que la democracia española es decepcionante a veces y en esta crisis el gobierno ha demostrado no ser hábil en el manejo de conflictos. Pero, aun así, por más faltas que haya cometido el actual gobierno o el Partido Popular en general, España por fortuna no es la Rusia de Putin ni Serbia ni la Unión Soviética. Y cuando digo que Cataluña es un asunto europeo no estoy diciendo que si la Unión Europea no reconoce los resultados del referéndum o no se solidariza con la causa independentista entonces está mirando para otro lado, ignorando su deber. No quiero decir tampoco que la Unión Europea tenga la obligación de mediar en este conflicto por propia iniciativa o solo a pedido del Govern ni, mucho menos, que en el caso de una secesión deba admitir automáticamente como miembro a Cataluña. Estos argumentos han sido presentados por los líderes independentistas y es en este sentido que el president empleó la frase “Catalunya és un afer europeu[3]. Pero así como el socialista Josep Borrell empleó el término estelada para referirse a una bandera europea, yo quisiera también recoger esta frase independentista y darle un nuevo significado[4]

¿Qué quiero decir, entonces, cuando afirmo que Cataluña es un asunto europeo? ¿En qué momento dejó de ser un asunto meramente nacional para transformarse en un tema de interés regional? Pienso que la respuesta tiene que ver con la historia. El independentismo catalán tal como lo vemos hoy pone en peligro los valores originales del proyecto común. Es por esta misma razón que algunos temas de otros estados, como el ascenso de los partidos xenófobos o las derivas autoritarias en países del este, han trascendido el ámbito nacional y son también asuntos europeos. Las grandes guerras en el continente, y sobre todo las dos guerras mundiales, nos mostraron el peligro de exaltar a una nación sobre las otras, de contar la historia selectivamente de modo que favorezca a nuestra nación y de construir una identidad en base a un enemigo común. En este sentido, la distorsión de la historia que están haciendo los grupos independentistas para fundamentar su causa es preocupante. Su discurso actual va más allá de la reivindicación de una lengua o una cultura. Pretende fortalecer la identidad catalana contando una larga historia de opresión a manos de España. Me parece que el hecho de que la Guerra de Sucesión o la Guerra Civil se cuenten como guerras de España contra Cataluña no solo desconoce la complejidad de estos procesos españoles, sino que ha de despertar alarmas en Europa. Lo mismo ocurre cuando se compara al Estado español actual con el Estado franquista. Si aceptamos este tipo de narrativas, estamos legitimando que la historia sea instrumentalizada para avivar un conflicto entre europeos. Y esto es precisamente lo que el proyecto de unidad regional debía evitar.

Por ello creo también que la actuación del gobierno ha sido desatinada. Entiendo que es necesario velar por el cumplimiento de la ley, pero en este caso lo que se ha logrado es alimentar más un discurso independentista que dice que España oprime a Cataluña. Hemos llegado a un punto de enorme tensión. Y en este punto ya no necesitamos más pasión nacionalista sino todo el sentido común de ambas partes. Hoy hace falta recuperar el espíritu democrático y en esta tarea pueden ayudar las instituciones europeas, que es para ello que se crearon. Este año, en su discurso de estado de la Unión, el Presidente de la Comisión Europea defendió el estado de derecho[5]. Está bien hacer esto, ya que si la Unión Europea existe es gracias a sus instituciones. Pero Europa es más que la Unión Europea y las instituciones comunitarias podrían esforzarse más por acercarse a los ciudadanos. Europa es un proyecto y una promesa de futuro. Más que imponer respeto, un proyecto así debería inspirar confianza. Es discutible si el capítulo final del procés debería incluir a una España federal dentro de una Europa federal. Pero lo que creo que sí puede ser una aspiración compartida es que Europa ha de salir de este conflicto fortalecida y no debilitada en sus valores más básicos. Construir una Europa fuerte y unida es también una manera de honrar la grandeza de España y de Cataluña.
 

[1] Alumna de octavo semestre de Ciencia Política y Gobierno (PUCP). Miembro del Grupo de Investigación del Orden Internacional y Órdenes Regionales (GIOR-PUCP)

[2] En el discurso independentista se ha trazado el paralelo con estos casos para atraer la solidaridad internacional. La Via Catalana de 2013 se inspiró en la Vía Báltica de 1989. Luego del referéndum del 1 de octubre de este año, la Generalitat enfatizó la violencia ejercida por las fuerzas policiales españolas para justificar una supuesta similitud con Kosovo. Y el reciente video “Help Catalonia. Save Europe”, difundido por la organización Òmnium Cultural, guarda grandes similitudes con otro sobre el caso ucraniano.

[3] PUIGDEMONT, Carles (2017) Comparecencia en el Pleno del Parlament. Barcelona, 10 de octubre.  Texto completo disponible (en catalán) en https://www.parlament.cat/document/dspcp/236781.pdf

[4] Josep Borrell (PSOE) fue presidente del Parlamento Europeo y ministro de Obras Públicas durante el último Gobierno de Felipe González. La intervención a la que hacemos referencia aquí se dio el 8 de octubre de este año en Barcelona durante una manifestación en favor de la unidad de España convocada por la organización Societat Civil Catalana. Al comienzo de su discurso, Borrell muestra una bandera europea y dice “Esta es nuestra estelada”, haciendo referencia a las estrellas que llevan ambas banderas, la independentista y la europea. Video completo disponible (en catalán) en https://www.youtube.com/watch?v=FdnLXbigsaI

[5] JUNCKER, Jean-Claude (2017) Discurso sobre el Estado de la Unión. Bruselas, 13 de setiembre. Texto completo disponible en http://europa.eu/rapid/press-release_SPEECH-17-3165_es.htm

 

Referencias bibliográficas

*La Asociación Civil POLITAI agradece a Soledad Castillo Jara, Pontifica Universidad Católica del Perú, por publicar su comentario en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones de la autora.

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