Opinión

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Ausencia de Desarrollo Económico Nacional y Local en el Perú: Reflexiones Sobre el Mensaje de PPK - Julio 2017
Mario D. Tello [1]
16 de agosto, 2017

Desde la década de los 50, la senda de ‘crecimiento económico’ en el Perú (sea anual o trimestral) sigue el patrón del volumen exportado (mayormente en bienes primarios, en particular mineros desde 1960[2]) y de la inversión, como lo muestran las Figuras 1 y 2.

                                                     
                                                     

En contraste con las economías desarrolladas, donde el ‘crecimiento es liderado por la productividad total factorial (PTF), en el Perú, dicho crecimiento ha sido liderado por la acumulación del capital[3]. De otro lado, las diferencias en productividad entre sectores son mayores para el Perú que aquellas de los países desarrollados.[4] Estas asignaciones ineficientes de recursos también existen entre departamentos del Perú.[5] Otra importante característica del ‘modelo’ seguido en el Perú es el alto grado de informalidad de la fuerza laboral. En promedio, 3 de cada 4 trabajadores están empleados en actividades ‘informales’ en el Perú, con ingresos menores de la mitad de los respectivos de los trabajadores formales, y menores a una remuneración mínima vital (INEI, 2014; Tello, 2015). Finalmente, el tamaño del sector empresarial formal que sostiene los ingresos de los gobiernos central y subnacional (regional y local) es demasiado pequeño. Así, en el 2015, el 20,6% de las empresas en el Perú fueron formales, y sólo el 2,3% de las empresas formales que pagaban impuestos era grandes (de más de 100 trabajadores) (Tello, 2017b). En el 2016, las 254 empresas más grandes del Perú contribuyeron en 40,5% del total de impuestos a la renta de las empresas (SUNAT, 2017).

 
1. Políticas Económicas de PPK 2016-2017

La ‘ausencia de desarrollo económico nacional y también regional local ’ del Perú desde 1950 no ha sido trastocada a lo largo del proceso de ‘crecimiento’ de la economía Peruana. Las políticas económicas de los gobiernos del Perú, incluyendo el de PPK, ante períodos de expansión o de crisis, han enfatizado los mismos instrumentos tales como: i) cambios en las tasas del impuesto (renta, IGV, selectivos al consumo, y aranceles) y reducción de la carga tributaria para alentar a la formalización de las pequeñas y micro empresas; ii) contracciones o expansiones de la inversión pública vía proyectos de infraestructura física y gastos públicos de mantenimiento de la infraestructura productiva; iii) aumentos y/o reducciones de los proyectos inversión productiva privada (en particular mineros); iv) destrabe burocrático que: a. agilice la aprobación y ejecución de los proyectos de inversión productiva y de infraestructura, b. reduzca los costos del cumplimento del contribuyente y c. reduzca los trámites aduaneros; v) impulso de asociaciones público-privadas; v) apoyo diferenciado a los sectores productivos de producción interna y externa. En el ámbito del comercio exterior, programas de facilitación al comercio (tales como creación de una ventanilla única para la exportación), apoyo financiero a las medianas y pequeñas empresas de exportación, y fomento de sus exportaciones vía ‘drawbacks’. En el ámbito interno, programas diversos dirigidos a los sectores primarios y turismo.

Estos instrumentos, implementados desde el primer año de PPK (2017) y que continuarán hasta el 2021, mantienen el actual ‘modelo de crecimiento’ (vía exportaciones primarias e inversión), con lo cual la dependencia del crecimiento sigue teniendo un alto componente internacional (vías los cambios en los precios internacionales de los bienes primarios y la inversión extranjera dirigida a proyectos mineros). Las otras ‘fuentes’ de dependencia están relacionadas a factores internos controlables (como la corrupción extendida del aparato estatal y la inversión y gasto públicos) y no controlables aunque previsibles (como el ‘fenómeno de El Niño o Niño costero).

La estructura productiva soporte de dicho modelo no permite alcanzar, consolidar ni sostener el desarrollo económico nacional y local, aún ausentes en la economía peruana, debido a que: i) no se basa en fuentes de innovación que incrementen la PTF, ii) genera poco empleo de mano de obra no calificada y, por consiguiente, sostiene la informalidad laboral, y iii) dispone de un pequeño sector empresarial formal altamente ineficiente (Tello 2017a).

 
2. Condiciones básicas para la generación del desarrollo económico nacional y local

La premisa inicial para iniciar el proceso de desarrollo en el Perú es que los actores e instituciones claves del proceso (entre otros, los medios de comunicación, instituciones gubernamentales y la clase política, instituciones privadas y capital social, expertos, universidades, centros de investigación, y organismos internacionales) reconozcan que el ‘modelo’ instalado desde décadas atrás y los usuales ‘instrumentos de política’ no podrán producir el desarrollo que la población desea. Pensar que dicho modelo logre (tarde o temprano) el desarrollo económico nacional y local es continuar con el círculo vicioso de avances y retrocesos de la economía, con el peligro que los ‘problemas extra económicos’ que reinan en la sociedad Peruana (como la corrupción, la inseguridad ciudadana, el poco deseo de la población de ‘cumplir’ las ‘reglas de juego’ que impone el sistema legal, etc.) permanezcan y se expandan a toda la población económicamente activa.

Dada esta premisa, los cambios para el desarrollo pueden venir de arriba hacia abajo (‘top-to-bottom’) o de abajo hacia arriba (‘bottom-to-the top’), requiriendo actores e instituciones claves que de forma decisiva sean ‘gatillos detonantes’ del proceso. Acemoglu & Robinson (2012) enfatizan a las ‘instituciones inclusivas’ (en particular las ‘políticas’), en contraste con las ‘extractivas’, las que pueden liderar el desarrollo ‘de arriba hacia abajo’. Estas instituciones inclusivas (o las ‘reglas’ que gobierna al sistema político y económico) se distinguen de las extractivas en la pluralidad e inclusión social de las decisiones y la creación de incentivos y oportunidades (usualmente a través de la promoción de la competencia y el establecimiento de los derechos de propiedad) para apoyar la energía, creatividad y empresariazgo de una sociedad. Las fuentes de ‘crecimiento’ en las instituciones inclusivas son la innovación, el avance tecnológico, la ‘creación destructiva’ y el fomento del capital humano vía la educación.

Pike, Tomaney & Rodriguez-Pose (2010 y 2006) argumentan que el desarrollo ‘de abajo hacia arriba’ se basa en ‘factores endógenos creados’ (tales como una fuerza laboral altamente educada, conocimientos y tecnologías locales o indígenas, grupos sociales y políticos, movimiento sociales, etc.) en ciertas áreas locales o regiones, las cuales generan el desarrollo en ellas expandiéndose luego al resto de áreas locales o regiones de la nación. Una versión ‘moderna’ del desarrollo ‘bottom up’ la propone Pagés (2010), quien enfatiza que los cambios para el ‘desarrollo’ pueden provenir del desarrollo de las empresas y las reasignaciones eficientes que estas puedan generar.


3. Políticas y demás cambios

La dificultad de las condiciones básicas es que estas no se generan por ‘política’ o de ‘manera exógena’. Estas se generan de manera ‘endógena’ y dependen de la ‘aparición’ de los actores y/o instituciones generadores del cambio. Una vez establecidas, sin embargo, las políticas, instrumentos y cambios para lograr el desarrollo, por ser diversos, dependerán de los propios actores e instituciones del desarrollo.

Recientemente, el estudio de CENTRUM-PUCP (2016) resume diversas propuestas de políticas de expertos nacionales y extranjeros. Así, Yifu Lin (2016) enfatiza la identificación de sectores transables por parte de las autoridades del gobierno para impulsar la transformación productiva, mientras Ocampo (2016) enfatiza la incidencia por parte de las autoridades en las fallas o fracasos del mercado y en los eslabonamientos y externalidades que se deriva de los sectores de exportación y los intensivos en conocimientos tecnológicos. Baldwin (2016), por su parte, aborda el tema de la diversificación productiva a través de las cadenas globales de valor (CGV). Las restricciones de distancias ‘largas’ de los principales mercados y del ‘lenguaje’ sugieren que en lugar de participar en CGV de bienes, se debe promover las CGV en servicios. Bloom y Tello-Trillo (2016) enfatizan el papel de las firmas y prácticas empresariales en el incremento de la productividad y desarrollo de las empresas en beneficio del crecimiento de la economía.

En el ámbito regional, Tello (2016b) propone tres políticas: definición de las macroregiones hasta un máximo de nueve, otorgamiento de cierto grado de autonomía fiscal a los Gobiernos Subnacionales y privatización de las acciones públicas de los tres estamentos de Gobiernos (central, regional y local) bajo el principio de “disciplina y compensaciones”. Tello (2010) agrega los siguientes cambios para lograr el desarrollo: i) movilización y asignación de recursos entre sectores y regiones a lo largo del proceso que logren tasas de crecimiento sostenidas y sustentables de productividad (total factorial y laboral); ii) identificación de los factores, fallas de mercado, aspectos o instrumentos que inhiben la productividad para revertirlos; y iii) establecimientos de mecanismos para el desarrollo del sector privado productivo. Este último proceso requiere, por un lado, estar dirigido al alto número de empresas de menor tamaño (medianas, pequeñas y microempresas), incrementándose su capacidad productiva, y desarrollar sinergias que resultan de las interrelaciones entre empresas de todo tamaño.

Estas políticas son solo ejemplos de posibilidades abiertas a los actores del cambio del modelo de crecimiento. Lo que urge para iniciar el proceso de desarrollo económico peruano son las condiciones básicas.

 

Referencias bibliográficas


 

*La Asociación Civil POLITAI agradece a Mario D. Tello por publicar su comentario en este medio. La Asociación no comparte necesariamente las opiniones del autor.

[1] Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

[2] En 1950, 89,9% del valor total exportado era de productos primarios, en el 2016 este porcentaje fue de 70,6%. En 1960, el 47,2% del valor exportado de productos primarios era productos mineros, en el 2016 este porcentaje subió a 80,9%.

[3] Datos de la OECD (2017) señalan que cerca del 54,5% del crecimiento del PBI per cápita del período 1985-2015 fue explicado por la PTF de los Estados Unidos, en el Perú sólo el 9,3% de dicha tasa es explicada por la PTF (Tello, 2016a).

[4] Así por ejemplo, para el período 2007-2011, la dispersión sectorial de la productividad laboral entre sectores fue de 90,3% para los Estados Unidos y 121,4% la del Perú (University of Groningen, 2017) 

[5] Tello (2013) muestra que las mismas características resumidas en la introducción se ‘replican’ en las 25 regiones o departamentos del Perú (incluyendo la región Callao).

 

 

 

 

 

   

 

 

 
 
 
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